No me dicen nada, un significado vacío e inocuo. Ya podrían demostrar que valen más que las imágenes y que son beligerantes por naturaleza.
Una detrás de otra se aglomeran haciendo presión. Todas quieren salir pero sólo unas pocas consiguen hacerlo.
Me haría mucha ilusión verlas todas juntitas, rodeadas en corral y con voz y voto. Dejando de ser consentidas y propiciando algo que de verdad hiciese perder el juicio al mundo.

Ya me canso de ellas, no hacen más que burbujear en mi mente y asfixiarse en la soledad. Necesitan de alguien, no saben valerse por ellas mismas. Pobres indefensas.
Pero cuidado, pueden llegar a ser despiadadas. Si no pueden formar familia, si acompañan a brotes de lágrimas o se sienten robadas. No hay que tentarlas.
Zigzaguean empujando a las demás. Son egoistas, combatibas y melancólicas. No hacen daño a no ser que sepan hacerse ver. Hieren a ciegas y dibujan garabatos en el aire.
Hay que saberlas cuidar, pues no se sabe cuando pueden venir a vengarse. Con tinta en mano y una pluma por esgrimir.
Que deliciosas resultan a veces. Sabrosas, melindrosas y hasta desquiciadas. No saben cuando parar, y cuando lo hacen, no hace falta decir más.
Cuantas fechorías habrán cometido y cuantas cualidades faltarán por descubrir.
Yu. Tejido desquiciado #1.1






