Volutas pasajeras


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jueves, 26 de agosto de 2010

Pesadilla


"Tiendo a tomarme una copa de más antes de pensar.
Sí, sigámos así, igual de obstinados.
Como me gustaría que me refrigeraran, a mí y a mi bebida.
Me siento torpe, pero es como debe de ser."


Preciosa pretenciosa. Eres una grosera ficción. Una tasa fuera de mis periferias. Un borrón en el cielo plomizo. Un recorte de impertinencia. No sé que hago soñándote, cuando nunca he logrado alcanzarte. Debo de ser un devoto de las imposibilidades. Un adicto a la utopía. Si me preguntan: necio de profesión.

Clavemos dentelladas abismales. Aquí, allá, en mi cuello, justo por debajo de tu cintura avispada, detrás de ese lóbulo perfecto o podemos comernos a mordisquitos el corazón. Sensualidad depravada, sin lencería y desnuda de pensamientos. Carnalidad lobuna. Tú.
Tú concentras los mil demonios en tu lujuria derrochante de anhelos. Maldita fogosidad ardiente. No eres más que una vehemencia despotricada. Una pasión febril.

Fuego extinto. Fantasma. Mera ilusión. Espíritu errante. Espectro agonizante. Duende macabro y vil. Visión fatal. Imagen infecta. Elucubración siniestrada. Fachada rengueante que no tiene por donde sujetarse. Pérfida representación.

Todos necesitamos despertar.


Yu. Tejido vehemente, deseado y desquiciado.

viernes, 26 de febrero de 2010

Coincidencia

Pasó justo a su lado, sin saber su nombre, sin conocerlo de nada y con un ritmo constante oprimiendo su pecho. Cruzaron una mirada y no dio tiempo a que se sostuviese.

Suspiraron al unísono y desprendieron la última esperanza de volver a echar un vistazo rápido hacia atrás.



Miles de luciérnagas velaron indómitas, miles de deseos sobrevolaron el cielo de noche. Una llama nacía encabezonada de que no se extingiría, una lágrima moría en un día gris.

Ahora, saben quién son, saben sus nombres, saben que sus miradas se pueden volver a encontrar. Ya no quieren que sea una coincidencia, dan todo para que no vuelva a oscurecer.




Sonrisas gilipollas, de esas que molan.

Yu. Tejido deseado #1.2

martes, 26 de enero de 2010

Atropello bajo el agua

Llega un momento, tarde o temprano, en el que debes de ser abaricioso. Donde todo el mundo codicia su propia felicidad, tú, debes de comenzar a ser egoísta. Ya basta de que te pisen y seas, por una vez, él que no ande descalzo sobre el fuego.

Hay circunstáncias que debes anclarlas y coger otro barco. A veces sólo hay blanco y negro. Un espeso entresijo de sentimientos que decisionan tu lucha. Sumisos, no nos atrevemos a determinar nuestro propio bienestar ante el de otras personas.

Hay estanques sin desagües. Drenan la oportunidad de cambiar de aguas. Nos acorralan con la tormentosa lluvia y nos flanquean el paso sin poder escoger. No nos damos cuenta, pensamos que tenemos el acceso vedado y nos consumimos en finas gotas agridulces.


Burbujas de jabón que aparentan una película con cerrojo. Cómplices silenciosas que se elevan a la vez que nosotros tomamos la decisión.

Ahora, más que nunca, hay que comenzar a nadar.




Evita salpicar la parte de detrás.

Yu. Tejido deseado #1.1

lunes, 11 de enero de 2010

Umbría

Las montañas rusas suben, suben y vuelven a subir. En algún momento culminan su cima y comienzan a descender. A veces, con ritmo pausado, otras, la velocidad es vertiginosa.

Mi cabeza es un torbellino de montañas rusas. Debo reconocer que los abrazos sientan bien. Que las sonrisas pintan de maravilla. Que los nuevos propósitos brillan con luz incandescente. Ahora bien, ¿por qué no puedo contagiar a los demás esta alegría vespertina? ¿por qué esta felicidad se esconde bajo un manto de tierra de vez en cuándo? No entiendo cómo la melancolía se arraiga a mí de manera sofocante.

Las sombras se empujan las unas a las otras. Intentan devorar mi pequeño renacimiento. Sus garras están preparadas para ensañarse conmigo. Su aliento espectral hace que me quede rígido en momentos claves. Pero desisto, pues no voy a renunciar al verdadero refulgor que destella en mi corazón.

Voy a volar. Allí, encontraré una noria. Allí, me quedaré, acurrucado entre la distancia y la búsqueda. Allí, respiraré la felicidad tangible.




Una mano para tres.

Yu. Tejido deseado #1.0

Retazos del ayer

Retazos del ayer