Volutas pasajeras


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jueves, 26 de agosto de 2010

Pesadilla


"Tiendo a tomarme una copa de más antes de pensar.
Sí, sigámos así, igual de obstinados.
Como me gustaría que me refrigeraran, a mí y a mi bebida.
Me siento torpe, pero es como debe de ser."


Preciosa pretenciosa. Eres una grosera ficción. Una tasa fuera de mis periferias. Un borrón en el cielo plomizo. Un recorte de impertinencia. No sé que hago soñándote, cuando nunca he logrado alcanzarte. Debo de ser un devoto de las imposibilidades. Un adicto a la utopía. Si me preguntan: necio de profesión.

Clavemos dentelladas abismales. Aquí, allá, en mi cuello, justo por debajo de tu cintura avispada, detrás de ese lóbulo perfecto o podemos comernos a mordisquitos el corazón. Sensualidad depravada, sin lencería y desnuda de pensamientos. Carnalidad lobuna. Tú.
Tú concentras los mil demonios en tu lujuria derrochante de anhelos. Maldita fogosidad ardiente. No eres más que una vehemencia despotricada. Una pasión febril.

Fuego extinto. Fantasma. Mera ilusión. Espíritu errante. Espectro agonizante. Duende macabro y vil. Visión fatal. Imagen infecta. Elucubración siniestrada. Fachada rengueante que no tiene por donde sujetarse. Pérfida representación.

Todos necesitamos despertar.


Yu. Tejido vehemente, deseado y desquiciado.

miércoles, 21 de julio de 2010

Locura

"No estoy tratando de desaparecer.
Pero es verdad, tengo que aprender a manejar las calles.
Son las cuatro de la mañana y me siento muy solo.
Ni una sola llamada.
Estoy aquí, en la medida de lo posible.
Como se puede ver, se trata de sentimientos encontrados.
Sentimientos que estoy empezando a odiar."

Me estoy volviendo loco.
Y no, no veo nada claro.


Yu. Tejido desquiciado #1.3

miércoles, 19 de mayo de 2010

Orientación bastarda

Me siento invadido, como si no fuese yo. Mi mente bailotea como si estuviese jugando con la realidad. Cuantas ganas tiene de jugar.

Está harta de las complicidades y de los eufemismos. Está que se sube por las paredes. Está que revienta cualquier cosa, y sí se hace daño a ella misma mejor que mejor.

Es como una luz intermitente. Cuando quiere se enciende y me golpea tan fuerte que el mundo se zarandea bajo mis pies. Me deja descolocado y pierdo el norte. Y mi sentido de la orientación no es que sea excepcional (no es más que una orientación bastarda).

Hay veces que me traslada a un segundo plano y ella controla la situación. La maneja a su antojo y hace lo que le da la gana. Y ahí comienza a tergiversar las cosas, las pocas cosas que tengo colocadas para que mi mundo no vuelva a resquebrajarse.


Y ella sigue con su estúpida manía de arrollarme.
Y yo sigo sintiéndome más allí que aquí.
Y me sigo extraviando.
Y seguimos jugando.



Yu. Tejido desquiciado #1.2

martes, 20 de abril de 2010

Inadvertidas

Veo todas las palabras desnutridas. Parecen colgadas de hilos , como péndulos, y se balancean por inercia y con un remor clemencial.

No me dicen nada, un significado vacío e inocuo. Ya podrían demostrar que valen más que las imágenes y que son beligerantes por naturaleza.

Una detrás de otra se aglomeran haciendo presión. Todas quieren salir pero sólo unas pocas consiguen hacerlo.

Me haría mucha ilusión verlas todas juntitas, rodeadas en corral y con voz y voto. Dejando de ser consentidas y propiciando algo que de verdad hiciese perder el juicio al mundo.



Ya me canso de ellas, no hacen más que burbujear en mi mente y asfixiarse en la soledad. Necesitan de alguien, no saben valerse por ellas mismas. Pobres indefensas.

Pero cuidado, pueden llegar a ser despiadadas. Si no pueden formar familia, si acompañan a brotes de lágrimas o se sienten robadas. No hay que tentarlas.

Zigzaguean empujando a las demás. Son egoistas, combatibas y melancólicas. No hacen daño a no ser que sepan hacerse ver. Hieren a ciegas y dibujan garabatos en el aire.

Hay que saberlas cuidar, pues no se sabe cuando pueden venir a vengarse. Con tinta en mano y una pluma por esgrimir.

Que deliciosas resultan a veces. Sabrosas, melindrosas y hasta desquiciadas. No saben cuando parar, y cuando lo hacen, no hace falta decir más.




Cuantas fechorías habrán cometido y cuantas cualidades faltarán por descubrir.

Yu. Tejido desquiciado #1.1

miércoles, 24 de febrero de 2010

Querido diario...

¿Habéis provado a no rendiros? Joder, cómo cuesta.

Hace ya mucho que quiero acabar con todo esto. ¡Cómo me gustaría qué una fina niebla me engullera y me diese la oportunidad de fusionarme con la llovizna!

Cada vez que intento confiar en alguien, allí está, justo entre ceja y ceja. Un fervor sombrío que se esconde detrás de esos ojos color antifaz. Da miedo, ¿verdad?, pues cada día debo enfrentarme a ese temor, una ruleta que siempre para en el mismo número estancado.

Y no lo hago. Por mucho que lo quiera, no los embisto con brutalidad, no los asfixio hasta dejarles la boca llena de palabras mudas, para nada. No.

Yo no araño si me arañan, pero y si me vuelven a arañan, ¿araño?



Lo haría, desistiría de todo si no fuese por los sueños. Porque ya no es ni esperanza, son sueños errantes que tintinean en mi cabeza como una última escapatoria.

¿Eh?, pues quién sabe qué habrá después.




A saber dónde coño estarás.

Yu. Tejido desquiciado #1.0

Retazos del ayer

Retazos del ayer