Un hombre de hojalata que pide un corazón.
Una persona con vida que lo regala a patadas.
Que injusto es el mundo.
Yu. Tejido de la conformidad #1.3
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lunes, 17 de mayo de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Somos inquebrantables
Nada es suficiente. Nada si te vas. Pero me tendré que conformar.
Ya hace meses que te conozco y no puedo borrar tu sonrisa soñadora y tus ganas de cumplir esas expectativas que te hacen ir, es imposible borrarlas de mi mente.
Puedes decirme que será igual, que nos veremos tanto como ahora y que seguiremos colgando carteles por las calles de aquí. Que reiremos con vídeos tontos y que nos abrazaremos en silencio, sin que nadie diga nada al otro, porque sabemos que lo necesita, porque no hacen falta palabras entre nosotros.

Tus palabras aún resuenan en mi cabeza: "La verdadera amistad siempre perdura en el corazón, ya verás como no me olvidarás"
¿Cómo pretendes que omita las tardes de lluvia, el trío de ases o tus disfraces de gato? ¿Cómo quieres qué olvide los primeros brazos qué me acogieron cuando pensé que todo estaba gris?
Me marcaste. Como muchos otros, porque todos nos firman en la vida dejando algo que nunca podrá deshacerse. Y así te recordaré yo, como la chica que persiguió sus sueños y me enseñó que es la verdadera amistad. Dejando una estela y levantándome con su mano... ¿lo recuerdas?
Seguiremos sonriendo, por muy lejos que estemos. Porque somos inquebrantables.
Yu. Tejido de la conformidad #1.2
Ya hace meses que te conozco y no puedo borrar tu sonrisa soñadora y tus ganas de cumplir esas expectativas que te hacen ir, es imposible borrarlas de mi mente.
Puedes decirme que será igual, que nos veremos tanto como ahora y que seguiremos colgando carteles por las calles de aquí. Que reiremos con vídeos tontos y que nos abrazaremos en silencio, sin que nadie diga nada al otro, porque sabemos que lo necesita, porque no hacen falta palabras entre nosotros.

Tus palabras aún resuenan en mi cabeza: "La verdadera amistad siempre perdura en el corazón, ya verás como no me olvidarás"
¿Cómo pretendes que omita las tardes de lluvia, el trío de ases o tus disfraces de gato? ¿Cómo quieres qué olvide los primeros brazos qué me acogieron cuando pensé que todo estaba gris?
Me marcaste. Como muchos otros, porque todos nos firman en la vida dejando algo que nunca podrá deshacerse. Y así te recordaré yo, como la chica que persiguió sus sueños y me enseñó que es la verdadera amistad. Dejando una estela y levantándome con su mano... ¿lo recuerdas?
Seguiremos sonriendo, por muy lejos que estemos. Porque somos inquebrantables.
Yu. Tejido de la conformidad #1.2
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viernes, 15 de enero de 2010
Vagón ocupado
Me senté al lado de un tipo con gafas negras y una chica que se movía al ritmo de sus cascos. Entonces, comencé a jugar a mí juego favorito: Leer mentes.
Aquel tipo llevaba una gabardina que le daba un toque elegante y a la vez le hacía parecer un vagabundo sereno. Sus gafas podían haber ganado un pulso a su cabeza, pues parecía no encajar con el resto de su cuerpo. Tenía una mano metida en el bolsillo desilachado y la otra la hacía servir como peine. Su cabello parecía una enredadera con dirección equivocada. Aún así, le quedaba bien. Pensé que seguramente se trataba de un hombre con poca iniciativa, con un ego importante y un orgullo acrecentado. ¿Andaría muy equivocado? Creo que estaría pensando en algún tema clasificado. En la programación que tendría ese día y que haría la mañana siguiente, si es que tenía planes...
Clavé los ojos en la ventana. Estaba todo oscuro; acabábamos de entrar en la boca de un túnel.

Al salir, me fijé en la chica de los cascos morados. Su ropa parecía tener más complementos que las muñecas. Llevaba muchas orquillas y un pelo liso, planchado y que le hacía parecer un objeto sin mente. Tenía hecha la manicura, con punteados violetas. Sus ojos, se ensanchaban con el maquillaje rosa que le hacía parecer una más en el pastel de la sociedad. Estaba enfrascada en su música, que parecía que iba a romper sus tímpanos. Seguramente se trataba de una persona totalmente banal que se dejaba guiar por la corriente de moda y andaba ganándose a los chicos del patio con la palma de la mano. Debería estar pensando en el nueve peinado que se haría y las excusas que poner para salir el próximo fin de semana.
Me reí. No debería juzgar a la gente así, yo mismo digo que está mal hecho... pero, ¿A caso sus ojos no relucen con la misma malicia cuándo me hacen un escáner de arriba a abajo? Todo podría indicar que fueran las mejores personas que podría conocer, pero, dada mi entendencia poco revalorada, no creo que mis dardos fallaran con tanta poca precisión.
Bajé del vagón, aburrido de ocupar un sitio que no me correspondía.
Las carreteras inertes son el mejor paso para un buen temerario. ¿Te atreves a cambiar de raíl?
Yu. Tejido de la conformidad #1.1
Aquel tipo llevaba una gabardina que le daba un toque elegante y a la vez le hacía parecer un vagabundo sereno. Sus gafas podían haber ganado un pulso a su cabeza, pues parecía no encajar con el resto de su cuerpo. Tenía una mano metida en el bolsillo desilachado y la otra la hacía servir como peine. Su cabello parecía una enredadera con dirección equivocada. Aún así, le quedaba bien. Pensé que seguramente se trataba de un hombre con poca iniciativa, con un ego importante y un orgullo acrecentado. ¿Andaría muy equivocado? Creo que estaría pensando en algún tema clasificado. En la programación que tendría ese día y que haría la mañana siguiente, si es que tenía planes...
Clavé los ojos en la ventana. Estaba todo oscuro; acabábamos de entrar en la boca de un túnel.

Al salir, me fijé en la chica de los cascos morados. Su ropa parecía tener más complementos que las muñecas. Llevaba muchas orquillas y un pelo liso, planchado y que le hacía parecer un objeto sin mente. Tenía hecha la manicura, con punteados violetas. Sus ojos, se ensanchaban con el maquillaje rosa que le hacía parecer una más en el pastel de la sociedad. Estaba enfrascada en su música, que parecía que iba a romper sus tímpanos. Seguramente se trataba de una persona totalmente banal que se dejaba guiar por la corriente de moda y andaba ganándose a los chicos del patio con la palma de la mano. Debería estar pensando en el nueve peinado que se haría y las excusas que poner para salir el próximo fin de semana.
Me reí. No debería juzgar a la gente así, yo mismo digo que está mal hecho... pero, ¿A caso sus ojos no relucen con la misma malicia cuándo me hacen un escáner de arriba a abajo? Todo podría indicar que fueran las mejores personas que podría conocer, pero, dada mi entendencia poco revalorada, no creo que mis dardos fallaran con tanta poca precisión.
Bajé del vagón, aburrido de ocupar un sitio que no me correspondía.
Las carreteras inertes son el mejor paso para un buen temerario. ¿Te atreves a cambiar de raíl?
Yu. Tejido de la conformidad #1.1
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viernes, 1 de enero de 2010
Cuando me siento caer
Romperé.
Debería desear que el sueño de cada persona se cumpliese, pero eso no sería más que otra mentira infiltrada en la esperanza del gentío.
La falsedad es un atributo que complementa estas fechas. ¿Por qué debemos escuchar cómo la gente critica a las espaldas de los demás?, ¿por qué no pueden ahorrarse los insultos y tragarselos para ellos mismos?
No pienso felicitar un año nuevo que no viene más que con facilidad embustera y un engaño reconocible.
Estoy harto de ver pasar a la gente día tras día con la hipocresía marcada en la cara como un tinte que no se puede borrar. Esa postura farsante que nos hiere sin haber entablado conversación.
Era una promesa actualizar éste dichoso blog el uno de enero. Borrón y cuenta nueva, tanto de vida como de actitud. Así que yo no pido que a cada uno de vosotros se os cumpla el deseo que tengáis en mente, pues muchos sólo pensaran en mujeres, dinero y grandes riquezas sólidas.
Yo pido que aprendamos a ser más justos, a tolerar y a ver la vida como seres insignificantes que somos. Un brindis por la comprensión.
Si todos tuviésemos una luz que brillase por nosotros, la mayoría de individuos estarían a ciegas.
Yu. Tejido de la conformidad #1.0
Debería desear que el sueño de cada persona se cumpliese, pero eso no sería más que otra mentira infiltrada en la esperanza del gentío.
La falsedad es un atributo que complementa estas fechas. ¿Por qué debemos escuchar cómo la gente critica a las espaldas de los demás?, ¿por qué no pueden ahorrarse los insultos y tragarselos para ellos mismos?
No pienso felicitar un año nuevo que no viene más que con facilidad embustera y un engaño reconocible.
Estoy harto de ver pasar a la gente día tras día con la hipocresía marcada en la cara como un tinte que no se puede borrar. Esa postura farsante que nos hiere sin haber entablado conversación.
Era una promesa actualizar éste dichoso blog el uno de enero. Borrón y cuenta nueva, tanto de vida como de actitud. Así que yo no pido que a cada uno de vosotros se os cumpla el deseo que tengáis en mente, pues muchos sólo pensaran en mujeres, dinero y grandes riquezas sólidas.
Yo pido que aprendamos a ser más justos, a tolerar y a ver la vida como seres insignificantes que somos. Un brindis por la comprensión.
Si todos tuviésemos una luz que brillase por nosotros, la mayoría de individuos estarían a ciegas.
Yu. Tejido de la conformidad #1.0
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