Volutas pasajeras


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domingo, 7 de febrero de 2010

Chispas

Ya no me acordaba de que era tener una sonrisa. Da gusto volver a saber que puedo seguir. No todo es fácil, eso ya lo sé bien; pero qué más da si ahora sé que puedo continuar andando.

Me sigue costando expresarme, me sigue costando ir tintando el camino con llanuras y planícies. Al menos, las tinieblas se espesan, se divergen entre ramilletes y callejuelas. Las sombras ya no son más que eso, oscuridad latente que no puede cerciorarse sobre mí, está estancada en el suelo, por debajo de mis pies.

Me levanto con las pupilas inflamadas, con un rojo candente. Sigo creyendo que despertarme no me trae buenas consequencias. Pero ahora, puedo despojarme las lágrimas y burlarme de todo lo demás. Soy capaz de alzarme y de gritar un aullido esperanzador.



Como una dinamita, la mecha está empezando a arder con pequeñas chispas de color.

Ya no quiero ser víctima ni verdugo. Sólo la valentía del dañado y la fuerza del criminal.




Está comenzando a amanecer.

Yu. Tejido inmediato #1.1

jueves, 7 de enero de 2010

El día para recordar

Bajaré despacio las escaleras, la repta final para adentrarme en lo más profundo del tren. Allí, viajaré a la velocidad de la luz. Notaré cada rincón del cuerpo como comienza a despertarse. Nerviosismo entre vagones. Apoyaré la mano en mi mejilla y me pondré a observar como el vaho entala los cristales. Me quedaré mirando las personas que vienen y van, cada una con su propia historia, cada una con su mundo.

Intentaré enfrascarme en el paisaje, será en vano. Le daré mil vueltas a la cabeza. Cogeré los cascos e intentaré concentrarme en un universo en blanco. Contaré cada estrella que vea, pero será imposible, pues habrá a doquier. Evitaré mirar el reloj. Pero el azar me murmurará que la aguja ha hecho su recorrido.


Sabré que he llegado. Respiraré hondo y daré un pequeño paso. Me lo pensaré dos veces y finalmente caminaré. Entre el gentío me sentiré perdido. Sentiré que la presencia del tren se ha escurrido como un rayo de luz entre las tinieblas. El frío me envolverá pero yo no le daré la mano. En silencio, saldré de allí.

Mis ojos se habran fijado en ti, y tú, sin lugar a dudas, estarás comiéndote las uñas, casi con desesperación. Entonces te diré un simple "Ey" y un atisbo de sonrisa se asomará por mis labios. "Cuanto tiempo"

Aquel instante, será, desde mañana hasta el final, el día a
recordar.




Frenemos. El presente también tiene volante con ruedas.

Yu. Tejido inmediato #1.0

Retazos del ayer

Retazos del ayer